
¡El Santo Sepulcro y el Puente de Piedra ya son Bienes de Interés Cultural! |
|
|
|
|
“Nunca es tarde si la dicha es buena” y la declaración de la iglesia del Santo Sepulcro y del Puente de Piedra como BIC (Bienes de Interés Cultural), aunque ha tardado en llegar treinta años desde el inicio del expediente, debe de llenarnos a todos los toresanos de satisfacción y de alegría porque ya son once los edificios calificados como BIC en la ciudad de Toro. Sin embargo, estos nuevos BIC tienen que incitarnos también a la reflexión y a la responsabilidad, porque las piedras de nuestra ciudad nos piden a gritos que protejamos, preservemos y pongamos en valor un patrimonio en el que la ciudad tiene uno de sus activos más importantes, para la promoción del turismo de interior, junto a productos agroalimentarios, fiestas y tradiciones. Nuestras piedras hablan y reclaman. Nos dicen que es el momento de sumar fuerzas, no de restar. Es el momento de ir todos juntos en la misma dirección en beneficio de la ciudad. Ahora y ya, sin pausas ni paréntesis. Estas piedras, testigos de nuestra historia, nos exigen que toquemos los resortes necesarios, para que monumentos declarados BIC no tengan que estar cerrados una parte del año. Es aquí donde el esfuerzo tanto institucional como privado se hace necesario para reforzar y respaldar una declaración como la de Bien de Interés Cultural. La defensa de nuestro patrimonio implica su conocimiento, para así, poder amarlo (se ama lo que se conoce) y ahí entra sin duda la responsabilidad de cada ciudadano de fomentar en las jóvenes generaciones la curiosidad y el deseo de descubrir el legado de nuestros antepasados y su valor para el futuro de la ciudad. Estas piedras austeras nos abren sus carnes para que entremos y gocemos de ellas con nuestros cinco sentidos, para que descubramos sensaciones insospechadas que nos inciten a promocionar nuestro patrimonio en diferentes ámbitos, para que no sean los de fuera quienes nos digan lo privilegiados que somos sino que nosotros mismos seamos conscientes de ello. Tal vez en el ajetreo de nuestra vida cotidiana no nos hemos parado a pensar en ese imponente edificio románico-mudéjar de finales del siglo XII ubicado en el corazón de nuestra Plaza Mayor, que fue el principal y Gran Priorato de la Orden de Caballeros para los reinos de Castilla, León, Navarra y Portugal, hasta que a finales del siglo XV se incorporó a la Orden de San Juan de Jerusalén, momento en el que la cruz de la Orden del Santo Sepulcro fue sustituida por la cruz de la Orden de San Juan de Malta. Es la cruz de ocho puntas que el templo toresano exhibe encima de su puerta, circunscrita en un medallón. Es la cruz que se nos hace mucho más familiar y vistosa en las túnicas inmaculadas de los nazarenos y nazarenas de la Cofradía del Santo Sepulcro y la Soledad. La cruz de la Orden de Malta con sus ocho puntas representando la regeneración y las bienaventuranzas. Al entrar en el templo toresano, aunque el monasterio anexo no se haya conservado con su magnífico claustro, somos conscientes de su grandiosidad, del valor y señorío que pudo llegar a albergar. Muestra de ello es su torre corpulenta y masculina, como todas las mudéjares, ojo avizor del paso del tiempo a través de los siglos, testigo del bautizo de artistas importantes para la ciudad como los escultores Juan y Sebastián Ducete, los plateros Pedro y Gaspar Gago y el famoso actor dramático Carlos Latorre, nombre que lleva en su honor el teatro de nuestra ciudad, declarado también recientemente BIC. Muros, testigos de hechos cotidianos que forman parte del bagaje de nuestra corta existencia, como nuestra impaciencia infantil ante la salida de la “Borriquilla” entre la lucha de palmas y el aroma del laurel. Piedras que con su nuevo estatus de Bien de Interés Cultural bien podrían ser un magnífico marco para exposiciones, conciertos, actividades culturales y por qué no punto de encuentro anual o trienal de la Orden de San Juan de Malta. El alcanzar esto sería un gran revulsivo para la promoción de la ciudad y estoy segura de que el actual gran maestre Andrew Bertie quedaría, como tantos otros, prendado de ella. Pero si hay algo que los toresanos llevamos siempre gravado en nuestra retina allá donde vamos, es sin duda, nuestro viejo Puente de Piedra abrazando la sinuosa curva del Duero que riega la Vega. Engendrado sobre un puente que unía el campamento romano de Villalazán con la ciudad de Toro, ha sobrevivido a los avatares del tiempo. Por su calzada medieval de piedra desfilaron personajes de la talla de Colón, Américo Vespucio, Teresa de Ávila , entre otros, sin olvidar siglos antes la lánguida mirada que posaría sobre él la Beltraneja al perder la ciudad. ¡Qué poco queda de la bizarra imagen que hace quinientos años plasmó de él Anton van den Wyngaerden al pintar una panorámica de la noble Toro! Lamentablemente todos hemos sido testigos de su decrepitud y decadencia, del expolio de sus sillares, de los socavones de su calzada, de la innumerable basura que en los alrededores campa a sus anchas. Esperemos que la declaración de Bien de Interés Cultural otorgado por la Junta, interrumpa la degradación de la que este monumento medieval es objeto, esperemos que su alrededores se ennoblezcan y que al igual que él, todos miremos hacia el horizonte, un horizonte sin fronteras como nuestra propia tierra. Ya de vuelta a la ciudad, fijémonos en la cruz de ocho puntas que campea en el dintel de la puerta del Santo Sepulcro. Un símbolo que aunque los siglos pasen tiene aún razón de ser enfrentándose a nuevos desafíos. La cruz de Malta significa internacionalmente: protección, valor y coraje. Tres valores que esperan de cada uno de nosotros las piedras y bienes muebles que forman el Patrimonio de la ciudad de Toro. |
Bullfight Arena |
On July 2010 the old bullfight arena was inaugurated solemnly in Toro. After several years of costly renovations, in which old craft techniques were applied, the wooden building is there in all its splendour. The building dated from 1828, it is the second-oldest bullring in Spain. It is testimony to a glorious bygone era of the small town on the Duero river, as it was still provincial capital, where many noble families lived.
|
Monthly Sportlight Article |
| The monthly articles about a current “hot” topic in Spanish society or in Toro will be published in the blog. Please check it out there. |