
Reflexiones tras la vendimia. |
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No cabe duda de que la fiesta de la vendimia de Toro ha llegado en sus últimas cuatro ediciones a su punto más álgido. La declaración de Interés Turístico Regional de hace unos años fue el empuje que la ha ido convirtiendo en la fiesta por excelencia de la ciudad. Recuerdo sus primeras ediciones en las que salíamos cuatro carros, y siendo entonces estudiante universitaria, no podía faltar a la cita con lo nuestro, porque independientemente del apoyo institucional, es una fiesta que surge del pueblo y para el pueblo, siendo él , el único responsable del éxito. Una fiesta en la que la ciudad de Toro y su Alfoz forman un todo inseparable, siendo los verdaderos protagonistas. Este año las expectativas coparon todas las previsiones. La plaza mayor se quedó pequeña y la falta de espacio para poder disfrutar de nuestras especialidades culinarias hizo que muchos se desplazaran no solamente al Espolón y al Alcázar sino e incluso al Cristo. Sin embargo no debemos de quedarnos solamente en lo superficial y caer en la autocomplacencia. El desfile de carros y la fiesta en sí es mucho más que una comida colectiva en honor a Baco; es la puesta en escena de una riqueza etnológica impresionante, y es ahí donde las instituciones, tanto a nivel local como provincial deben canalizar toda su energía para ponerla en valor en los ámbitos adecuados, convirtiéndola en un motor de riqueza para la ciudad. Aunque el furor de la fiesta ha hecho que pase desapercibido para muchos, el precio surrealista que han tenido este año las uvas, es imposible ocultar por más tiempo la realidad de un campo que agoniza. Y es que en el campo desgraciadamente no hay plan “renove”, ni tan siquiera plan E, sólo la impotencia de agricultores y ganaderos ante el ninguneo de Bruselas y la incompetencia y falta de reacción de quienes nos gobiernan. A poco que agudicemos nuestro sentido crítico, siempre en positivo, nos damos cuenta de que en Toro como en el resto de la provincia existe una generación perdida. Una generación a la que yo también pertenezco y que engloba un sesgo generacional entre los 20 y 45 años. Es duro reconocerlo pero en nuestra ciudad, predomina una población mayor de 60 años, una población envejecida que hace que la ciudad pierda poco a poco su pulso. Los que volvimos aún jóvenes y apostamos por la ciudad, miramos estupefactos y con escepticismo la inanición de unas instituciones aburguesadas a las que se les llena la boca con planes y proyectos que raras veces se realizan. No queremos que nos hablen de potenciales sino de realidades. ¿Saben realmente ellos qué significa turismo de interior, que no es precisamente pasar las vacaciones en casa de los abuelos? ¿Saben qué es turismo enológico? ¿Saben qué es crear una red de infraestructuras en todos lo ámbitos que impida que nuestros jóvenes recién formados, tengan que marcharse a otras comunidades para poder trabajar? ¡Es patético formarlos y después dejar que sus conocimientos reviertan en beneficio de otras comunidades y no en el de la suya propia. Si a todo esto añadimos, la falta de unidad de acción en la misma dirección, la lucha encarnizada de un bipartidismo cada vez más acentuado en el que las descalificaciones personales son la tónica habitual, de unos comportamientos políticos más característicos de la España del siglo XIX que de la del siglo XXI, ¿cómo queremos avanzar en el desarrollo de nuestra ciudad? La ciudad de Toro no es de unos pocos sino de todos, la variedad de pensamiento y de proyectos es riqueza. Las soluciones hay que buscarlas tanto en el esfuerzo individual como en el colectivo. Nadie sobra, todos son necesarios independientemente de su pensamiento y color político. A mi mente viene la imagen de algunos toresanos hijos de la diáspora, que aprovechando el puente del Pilar, participaron en el desfile de carros recordando peripecias de antaño. Al final de la espléndida jornada, con la alegría de haberse encontrado con los suyos pero con la melancolía del regreso dibujada en sus caras, miraban el reloj, tenían que volver al lugar donde han forjado su destino. ¿Hasta cuándo esta estampida de jóvenes que acabados sus estudios, tienen que salir sin opción a elegir su futuro? ¿Hasta cuándo? |
Zeitungsartikel |
| Ein Zeitungsartikel in spanisch über ToLingua Escuela de Español, veröffentlicht am 18.10.2010 in der "La Opinion de Zamora": www.laopiniondezamora.es/toro/2010/10/18/lengua-atractivo-turistico/470866.html |
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Bullfight Arena |
On July 2010 the old bullfight arena was inaugurated solemnly in Toro. After several years of costly renovations, in which old craft techniques were applied, the wooden building is there in all its splendour. The building dated from 1828, it is the second-oldest bullring in Spain. It is testimony to a glorious bygone era of the small town on the Duero river, as it was still provincial capital, where many noble families lived.
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